Uno siempre hace casi lo mismo: lee libros parecidos, escucha música similar, ve películas parecidas. Si de pronto cambia en algo, esto se vuelve extraño, casi inmasticable. Y puede que no sea malo, sino que simplemente sea distinto. Quizás uno tiene que cambiar a veces. Cambiar radicalmente. Escuchar otra música. En mi caso sería probar con la cumbia, por ejemplo. O leer cómics. O ver comedias.
No sé por qué, pero estaba pensando eso.
También pensaba en haberme venido a vivir a Lima y lo extraño que es no saber cómo funcionan las cosa. No saber de la gente ni de su cultura. Porque venirse a vivir a un país distinto no es venir a pasear a un país distinto. Uno no sabe cómo se miente, cómo se dice que no, cómo se está contento o cómo se está molesto. Y uno tampoco sabe cómo debe comportarse en ciertas situaciones en las que la cultura es el principal medio de comunicación.
Es extraño.
Y me imagino que cada país tiene esas diferencias.
O sea, si las tiene Perú de Chile (que están al lado), cómo será estar en Suecia, o en Japón. Cómo será el acostumbrarse a un nuevo sistema de comunicación cultural.
La gente no miente igual en Chile a como lo debe hacer en Perú o en Japón (supongo). Tampoco se debe decir la verdad. Tampoco de debe demostrar que se tiene sueño o que quieres que alguien se vaya de tu casa.
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