Estoy leyendo “Rimbaud” de Edmund White y me he dado cuenta de varias cosas.
Primero: Que me cuesta un mundo escribir Rimbaud correctamente. Casi siempre pienso que se escribe Raimbaud.
Segundo: Siempre he acertado en la pronunciación de Rimbaud. La que debería ser “Rambó”.
Tercero: No sé francés y he entendido que en el caso específico de Rimbaud, es mejor leerlo en su lengua original, pues lo específico de ciertas palabras hace que el sentido de ciertos poemas sean intraducibles.
Cuarto: Rimbaud nació en un edificio en donde el primer piso estaba ocupado por una librería.
Quinto: Rimbaud tenía los ojos celeste.
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